Espiritualidad Contemporanea
¿De qué sirve “tomar tu cruz”?

¿De qué sirve “tomar tu cruz”?

En este momento, hay más para ti, de lo que imaginas...

En este momento, hay más para ti, de lo que imaginas…


He escuchado a muchas personas quejarse de que hoy en día ya no se ven seres humanos capaces de abnegación y sacrificio, en pos de vivir los valores…

¿Cómo cambiar esto? La respuesta no es insistir más en el tema del sacrificio o amenazar con el “castigo divino” a quienes no lo hagan…

La respuesta está en que esta abnegación total del yo viejo no debemos verla como un sufrimiento.

Cuando Jesús dice: si alguien quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz, y que me siga… Esta frase suele espantarnos. Tal y como sucedió cuando Jesús le dice al joven rico: ve y vende todo lo que tienes… O como le sucedía al mismo San Agustín, que en sus oraciones le decía al Señor: hazme casto, pero no ahora. Así llega a ser la dominación del mal en nosotros, pero Dios sabe todo esto de sobra… Sabe que en pecado hemos sido concebidos, “que pecador me concibió mi madre”.

Es por esto que nunca debemos ver la renuncia en seco, porque eso es lo más antinatural que puede haber, valga la redundancia, en la naturaleza humana.

¿De qué se trata entonces? Se trata de renunciar a la parte negativa en mí, al ego… Y más aún, ¿para qué? Para que viva en mí la persona misma de Jesucristo, ósea para que viva ese yo que Dios ha diseñado para mí; distinto de Dios, pero de tal manera unido a Dios, que forma una unidad perfecta con Dios…

Es por esto que cuando uno hace un sacrificio, es muy importante la óptica con la que lo llevamos a cabo, pues esta óptica cambia por completo el sentido del acto y, por tanto, nuestra disposición a realizarlo… o no.

Si nada más nos fijamos en aquello a lo que estamos renunciando, “estamos perdidos”. Si acaso llegamos a hacer el mencionado sacrificio, este estará mal hecho, a disgusto…

En cambio, cuando haces el sacrificio con el corazón y los ojos puestos en todo aquello que se convierte en tuyo o que es tu posesión o que es tu delicia, tu gloria, al precio de esa pequeña renuncia… Haces el sacrifico tranquilamente, la renuncia se hace “sin sentir”.

Parece trabalenguas y por ello lo explico más a continuación, pero… Cuando el corazón está lleno de amor por aquello que quiere, renunciando a lo que renuncia, porque no puede tener lo que quiere si no renuncia a lo que está renunciando… todo es sencillo.

Dicho de otra forma, cercana a nuestra felicidad, está la actitud del que sabe renunciar a lo que quiere ahora, por lo que quiere finalmente.

Es decir, no podemos ser felices si estamos apegados a determinados bienes, sobre todo si hay bienes mayores, porque entonces el apego al bien menor nos imposibilita la posesión del bien mayor.

Es como quien tiene la manos ocupadas, y se le pide que reciba un don mayor y mejor que el que tiene en las manos… No lo puede recibir si no suelta o se desprende de ciertos caprichos de lo del viejo ego.

No renunciamos a todo por nada… renunciamos a todo el ego, para que Cristo, todo, surja en nosotros.

Amor, Alegría y Paz, para ti y para todos.
Eduardo Llanos San Millán.

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Septiembre 8, 2016

¿Te gustaría saber qué tan espiritual eres? Saber esto no es tan subjetivo ni tan complicado como pudiera parecer a primera vista. De hecho, si entendemos qué son los valores espirituales, es fácil entender qué tan espirituales... somos. Un valor espiritual es aquél que tiene que ver con la unidad y, en última instancia, con el amor. Todos aquellos valores que tienden a generar unidad y armonía entre las personas, son valores que provienen del sustrato básico del amor y, por ende, son valores espirituales. Y para poner esto en práctica, antes que nada tienes que hacer valer el amor contigo mismo@. Concretamente.. creando en tu ser: unidad. Siendo coherente con tus pensamientos, sentimientos, acciones; buscando el imperio o reinado de la unidad dentro de tu propia persona, eligiendo cuidadosamente la calidad de tus pensamientos, pues de la calidad de la calidad de nuestros pensamientos depende todo lo demás. Quien crea a su alrededor y en su propia persona constantemente conflictos y divisions... no es un ser muy espiritual. En cambio, son tremendamente espirituales aquellas personas que, sencillamente, saben unir... Y aquí es importante hacer una aclaración en el sentido de que hablar de espiritualidad, no es lo mismo que hablar de religión. Sencillamente: quien crea conflicto se aleja de la espiritualidad, quien genera soluciones y reconciliaciones... ES ESPIRITUAL. El mundo que sueño, lo creo en mí. Eduardo Llanos San Millán.

Lo más importante de todo


¿Cuánto podría cambiar la faz de la tierra si los que creemos en un Dios que es Amor, realmente nos decidiéramos a vivir con amor?



Reflexiona, junto con Eduardo, el autor del libro, en torno a estas preguntas y muchas otras que transformarán tu vida.
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