Espiritualidad Contemporanea
Epifanía, sí hay “Reyes”… para ti.

Epifanía, sí hay “Reyes”… para ti.

Ahí vienen tus regalos...

Ahí vienen tus regalos…


Hagamos, en esta ocasión, una reflexión en torno a la fiesta de la Epifanía, que en griego significa MANIFESTACIÓN.

En esta ocasión la Iglesia celebra cómo el Niño Jesús, encarnado, se manifiesta a los gentiles en la persona de los Reyes Magos. Quienes, viniendo guiados desde el oriente por una estrella, llegan a Belén a ofrecerle al Niño Dios tres dones, que la escritura nos dice que son: el oro, el incienso y la mirra.

Los Reyes Magos conocían las profecías del pueblo de Israel y tuvieron la inspiración de que la estrella que veían, anunciaba a ese Rey o mesías (un Rey muy especial) que vendría al pueblo judío por lo cual le llevan tres regalos.

Oro, en señal de que Jesús, es un Rey. Incienso, que significa que este Rey, al que reconocen, es Dios, por lo que al quemarse el incienso el humo asciende al cielo ofreciéndose a la divinidad… Y mirra, usada por los gimnastas para tonificar y embellecer su piel, para reconocer que aquél Niño, así como es Rey, y es Dios, también es hombre.

Qué bella ofrenda… que reconoce al Rey de Reyes, al Dios verdadero y a uno de nosotros, representándose así, a la perfección, el misterio de la encarnación.

Pero qué hermoso, también, saber que Jesús, a su vez, nos corresponde con tres regalos maravillosos: el amor, la alegría y la paz.

Ya desde el Antiguo Testamento hay textos maravillosos en los que Jesús manifiesta su amor a su pueblo…

Y cuando hablamos de Su Pueblo, debemos entender que nos habla a cada uno de nosotros. En Jeremías, por ejemplo, dice: con amor eterno te he amado, por eso te he atraído hacia mí; así como en los textos también maravillosos de Isaías, y del mismo Jesús, en la última cena, cuando dice: nadie tiene mayor amor, que el que da la vida por sus amigos, y Él, Jesús, es el que ha dado la vida por nosotros.

Y en cuanto a la alegría en San Juan, es muy bello cómo Jesús manifiesta: les he dicho todas estas cosas para que mi alegría, la mía, esté en ti, y tu alegría sea perfecta.

Y por último vemos, entre muchos otros textos, también en San Juan: mi paz les dejo, mi paz les doy. La paz, de quien es al mismo tiempo Rey, al mismo tiempo Dios, y al mismo tiempo hombre.

Así pues, Jesús, que no se deja nunca ganar en generosidad, cuando nosotros lo reconocemos como Rey, como Dios, y como hombre, tal y como hacen los Reyes Magos… Él, entonces, nos devuelve el amor de Dios, la alegría divina y la paz divina.

Que estos dones estén contigo, querida lectora, lector, hoy y siempre, puesto que Dios te los da para que los goces.

Y recordemos cómo Jesús nos dice: cualquier cosa que vivas y pidas en la oración, tienes que saber que ya se te ha concedido.

Así pues, que la paz de Dios, el amor de Dios y la alegría de Dios, estén contigo a partir de hoy, y en todos los días de tu vida, y que los regalos que Dios nos hace en la fiesta de la Epifanía, nos acompañen a lo largo de todo el año.

Así sea.

Amor, Alegría y Paz, para ti y para todos.
Eduardo Llanos San Millán.

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Liderazgo de unidad...

Septiembre 15, 2016

En el curso del TaFORIN o Taller de Formación Integral Humana, al que puedes suscribirte contactándonos a través del correo de esta página web, busco siempre llevarte a realizar un liderazgo de unidad… Primero que nada sobre tu propia vida, pues al ser capaz de conducir tu propio proceso para reconciliarTE contigo mismo@, tendrás como consecuencia, la capacidad de ejercer este mismo liderazgo a tu alrededor en cualquier ámbito que desees. ¿Y qué ruta tomar para lograr, en primer lugar, este liderazgo de unidad en lo personal? Nada más y nada menos que el cultivo de los valores universales… Hoy, cada vez más, en un mundo globalizado, es muy importante que nuestra ética personal, no reciba la objeción de ser una ética “extranjera” o “ajena” para nadie, y mucho menos para nosotros mismos. Sino que, por el contrario, nos movamos en el marco de una ética universal, fundada en valores universales, una ética que tenga como base los valores de los predecesores de nuestra cultura, al menos occidental, los griegos, con sus cuatro valores trascendentes y, por tanto, presentes en todos los seres: — la unidad: permitiendo a cada ser adueñarse de su propia esencia e individualidad al reconciliarse internamente… generando así, gracias a esta armonía interna, armonía y ACUERDOS en todas y cada una de sus relaciones. — la verdad: siendo aquella que responde y emana de la realidad misma de las cosas y que existe más allá de las interpretaciones. — la bondad: que es la perfección inherente a cada cosa y ser vivo, al ser vivido de acuerdo a su esencia. — la belleza: como resplandor y luz emanada de la unión de la verdad y la bondad. Así pues, el mensaje fundamental de este pequeño texto, es que tú, yo, y todos, podemos, sin importar la época conflictuada que en lo personal, en lo familiar o en nuestra propia nación vivamos… Todos podemos, SIEMPRE, decidirnos por centrar nuestros esfuerzos, más que en ganar discusiones, en CREAR ACUERDOS, en los que la verdad (la honestidad) y la bondad (la fidelidad a nuestra persona, familia, país)… nos generen un bello resultado. En pocas palabras: un escenario, una situación, una dinámica en la que el grado de armonía sea mayor luego de que hayamos pasado por ahí… El mundo que sueño, lo creo en mí. Eduardo Llanos San Milán

Lo más importante de todo


¿Cuánto podría cambiar la faz de la tierra si los que creemos en un Dios que es Amor, realmente nos decidiéramos a vivir con amor?



Reflexiona, junto con Eduardo, el autor del libro, en torno a estas preguntas y muchas otras que transformarán tu vida.
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