Espiritualidad Contemporanea
¿Necesitas balance? Cuatro virtudes y un punto de equilibrio. 

¿Necesitas balance? Cuatro virtudes y un punto de equilibrio. 

¿Qué hacen para no caer...? ¿Qué haremos para no desmoronarnos...?

¿Qué hacen para no caer…? ¿Qué haremos para no desmoronarnos…?

Hay cuatro virtudes fundamentales conocidas desde la antigüedad, que es imprescindible vivir de una manera equilibrada. La prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.

Estos cuatro valores morales son conocidos ya desde la época de los Estoicos y aún más atrás, casi desde tiempos de Aristóteles.
Y cada cada una de ellas nos perfecciona como seres humanos.

Por ejemplo, la prudencia perfecciona la inteligencia, pues nos hace descubrir en dónde está el bien dentro de las circunstancias que tenemos en el aquí y en el ahora. Es la virtud que me lleva a preguntarme: ¿dónde está el bien en la persona que me contestó de determinada forma?, ¿en dónde está el bien ante esa persona que me pide limosna a la ventana de mi coche? ¿cómo hago el bien?

La templanza (moderación, dominio de mí mismo), me lleva a la práctica del bien… a pesar de las tentaciones, instintos, caprichos, deseos de venganza, etcétera. La templanza se ejerce respecto del bien fácil, es el control frente a lo deleitable. Por ejemplo, ejerzo prudencia ante un manjar, para descubrir si debo o no comerlo, y templanza para comerlo con moderación.

La justicia es la que me señala en dónde está el bien en las relaciones sociales (justicia conmutativa y distributiva), entre los iguales o bien entre el superior y el inferior.

La fortaleza nos lleva a practicar el bien… a pesar de las adversidades, dificultades y, por ello se le conoce como el bien arduo o difícil, el bien que cuesta trabajo conquistar. Es un bien que pareciera estar arriba de una montaña o cima que hay que acometer para escalar, guareciéndonos ante las tormentas, resistiendo, esperando que pasen las inclemencias, para reanudar el trayecto… que puede tomar a veces años. Puede tratarse de una carrera profesional, un proyecto muy grande, una meta muy elevada.

Sin embargo, este esquema de virtudes, que es de alguna forma filosófico o está en la línea del desarrollo humano, no es suficiente en el desarrollo cristiano ¿Por qué? Porque todas las virtudes deben estar íntimamente unidas y armonizadas…
Cuando la fortaleza se ejercita, pero se separa de la prudencia o de la justicia o de la templanza… puede volverse qué fácilmente brutalidad, agresividad.

Recordemos a Aristóteles que nos dice “Virtus in medio”, o sea, la virtud lo es, mientras está ENTRE dos extremos. Pero cuando la virtud sale del medio… y se va hacia un extremo llegando hacia la exageración o bien hacia la carencia, entonces se vuelve vicio.

Aristóteles decía, por ejemplo, que la valentía es: enfrentar lo que debo enfrentar (NI MÁS, NI MENOS).

Así pues, partiendo de ello, nosotros podemos decir que el no enfrentar lo que debo enfrentar es… cobardía; y que enfrentar MÁS de lo que debo enfrentar… es temeridad. Con lo cual, obviamente, el exponerme a un peligro innecesario ya no es auténtica valentía, sino lisa y llana temeridad, y así sucesivamente. Por ello, tal como Aristóteles postula: la virtud está en el medio.

Tomemos el caso de un amigo mío, que corría en motocicleta y, por gusto, un sábado en la mañana tomó la ruta de la ciudad de Querétaro (México) a Jalpan (México), llena de curvas muy pronunciadas al lado de inmensos acantilados, con una lluvia torrencial, y a alta velocidad. ¿Qué pasó? Murió, dejando esposa e hijos. ¿Era necesaria esa carrera? No. ¿Cómo podemos describir esta situación? Diremos sencillamente que mi amigo enfrentó lo que NO debía enfrentar.

¿Qué falta pues en este esquema? ¿Qué falta, como piedra angular, para equilibrar Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza…? Falta el cristianismo que aporta el quinto elemento: EL AMOR, inicio, sostén, corona, fin, principio y sustento de la vida moral, que vincula y armoniza a las cuatro virtudes.

Ya Cicerón lo dijo, respecto de la justicia: summum jure summum iniuria, o sea: exagera la justicia, es llegar a la injusticia. ¿Cuándo la justicia será… verdaderamente justa? Cuando esté inspirada por el amor, la justicia no traerá jamás la paz (y lo estamos viendo en el documento papal de La Caridad en la Verdad y en la Doctrina Social de la Iglesia) si no está inspirada por el amor.

Y lo mismo sucede con todos y cada una de las virtudes que mencionamos: prudencia, templanza, fortaleza… justicia. Por tanto en la vida ética y vida moral de todo ser humano y de la misma humanidad, más allá de conceptos románticos o confesionales, la armonía duradera, precisa de un indispensable PUNTO DE EQUILIBRIO: el principio del amor. Preocupémonos de honrarlo, por encima de nuestras diferencias.

Amor, Alegría y Paz, para ti y para todos.
Eduardo Llanos San Millán.

2 Comentarios para ¿Necesitas balance? Cuatro virtudes y un punto de equilibrio. 

  1. yannet dice:

    Hola amigo
    Eduardo
    Día a día aprendo mas de ud
    Me alegro de este mensajes a muxhos os llegue al corazón
    Gracias por tan hermosas palabras abrazos amor alegría y paz

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ASUNTO: Un desnudo: ¿bien?, ¿mal? No te dejes confundir…

Septiembre 22, 2016

“Hay valores que, de suyo, no entran en el orden moral… eso es lo que significa amorales, Entonces tenemos tres cosas, hay lo moral, lo inmoral (digamos lo ético y lo no ético ) y lo amoral, que sería un campo que está fuera de lo moral, que es de alguna manera: neutro. Cuando hablamos de UNIDAD Y BONDAD definitivamente estamos en un campo moral, porque es posible escoger, de lo que se me presenta, el bien mayor o el bien menor. En pocas palabras, puedo escoger unir o puedo escoger dividir. Aquí, cualquiera de mis acciones, tiene una clasificación en la ética, que es la que estudia la bondad o maldad de los actos humanos, pero si llegamos a la ciencia, la ciencia es buena o es mala…? Y aquí la respuesta es que puede ser buena o mala, dependiendo del uso que hagamos de ella… Y, en otro ejemplo, tenemos el arte, la técnica… ¿son buenos o son malos…? Y aquí dependerá también del uso que hagamos de ellos. Si utilizo la técnica para destruir, la vuelvo “mala”… Pero, de suyo, la técnica, es, digamos, “indiferente” o dicho con otras palabras, es amoral, no está en la clasificación del orden moral, y lo que le da moralidad, es el uso que yo haga de ella. Son estos los valores humanos que no tienen connotación moral, ejemplos adicionales de esto son: la riqueza, y los valores económicos… son neutros en sí mismos, todo depende de cómo se distribuye, cómo se organiza, reparte; y volvemos a los valores intelectuales, a la ciencia… que descubre la energía atómica, la cual puede ser utilizada, sin contaminar, para beneficiar a un número enorme de personas, pero también puede ser utilizada para crear bombas atómicas; también podemos ir a los valores estéticos… y aquí toparnos con el problema de la belleza, cuando estamos ante un desnudo, en el arte, es una belleza, pero el desnudo en la pornografía, lleva otra finalidad, Y aquí nos topamos con la naturaliza humana, que puede sacar de cuestiones que en sí mismas son buenas… un bien mayor o, tristemente, una calamidad, según el uso que se les dé. Abramos bien los ojos. El mundo que sueño, lo creo en mí.  Eduardo Llanos San Millán

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